13 de abril de 2010

Untitled 1

"People don't smile because the are happy;
They are happy because they smile."


Sé que escuché eso en algún lado (posiblemente una película), pero si nadie lo reclama, entonces yo lo adopto.

28 de febrero de 2010

Un-Love

If eyes be windows through which the hearth can be seen

Then love is the guest who merely finds where to squat.

And if words be the doves that absolve you from sin,

Here can love be the bug that that bird left behind.


Then they’re in, pretty place, and they shut all the blinds

So that nothing can harm all the quietness inside.

All their joy can’t be explained, nor do they understand,

But who cares, I feel fine, and my host thinks that’s kind.


Then the guest and the bug, freely moving around,

Find the place very neat and decide not to fly

Coz outside it is dark and so hard to survive,

So they stay for a while.

But the place looses charm


Coz the hearth just goes cold and the doves come no more

So the house just decays, and with it all the ease,

And the guest has to flee, and the bug cannot be,

So the host is set free and now he has to clean.


But in looks and in terms I do not try to fix

My ideas of love: even though, I do sit

And remain by the glass being aware of who’s near,

Asking questions before I can open my door.

22 de diciembre de 2009

La Lotería

por Shirley Jackson. Traducción de Max Jiménez

La mañana del 27 de junio estaba despejada y soleada, con el fresco calor de un día en pleno verano; las flores abrían profusamente y el pasto tenía un magnifico color verde. La gente de la aldea empezó a reunirse en la plaza, entre la oficina de correos y el banco, a eso de las diez. En algunos pueblos había tanta gente que la lotería tomaba dos días y tenía que iniciarse el 26 de junio; pero en esta aldea, en donde había tan solo unas trescientas personas, la lotería entera tomaba menos de dos horas, así que podía iniciarse a las diez de la mañana y, aún así, terminar a tiempo para permitirle a la gente de la aldea irse a casa para la merienda.

Los niños se reunieron primero, por supuesto. Las vacaciones de verano habían comenzado recientemente, y la sensación de libertad se posaba inquieta sobre la mayoría de ellos; se encaminaron a juntarse silenciosamente, por un rato, antes de romper en un revoltoso juego, y sus pláticas eran aún sobre el salón de clases y el maestro, sobre libros y reprimendas. Bobby Martin ya había llenado sus bolsillos con piedras, y los otros niños pronto siguieron su ejemplo, seleccionando las piedras más lisas y redondas; Bobby, Harry Jones y Dickie Delacroix (la gente de la aldea pronunciaba su nombre “Dellacroy”) acabaron formando una gran pila de piedras en una esquina de la plaza y la protegieron contra los ataques de los otros niños. Las niñas se mantenían aparte, hablando entre ellas mismas, mirando sobre sus hombros a los niños, y los niños más pequeños se revolcaban en el polvo o se agarraban de las manos de sus hermanos o hermanas mayores.

Pronto los hombres comenzaron a reunirse, buscando a sus hijos, hablando de la siembra y la lluvia, de tractores e impuestos. Permanecían juntos, lejos de la pila de piedras en la esquina, y sus bromas eran discretas y, más que reír, sonreían. Las mujeres, usando batas descoloridas y suéteres, llegaron poco después de sus hombres. Se saludaron las unas a las otras e intercambiaron algunos chismes mientras iban a reunirse con sus esposos. Pronto las mujeres, paradas cerca de sus esposos, comenzaron a llamar a sus hijos, y los niños fueron de mala gana, teniendo que ser llamados cuatro o cinco veces. Bobby Martin se zafó de la empuñadora mano de su madre y corrió, riendo, de vuelta a la pila de piedras. Su padre alzó la voz bruscamente, Bobby regresó rápido y tomó su lugar entre su padre y su hermano mayor.

La lotería era dirigida (al igual que los bailes en la plaza, la asociación de adolescentes y el programa de Noche de Brujas) por el Sr. Summers, que tenía tiempo y energía que dedicar a las actividades cívicas. Era un hombre jovial de cara redonda que administraba el negocio de carbón, y la gente le tenía lástima porque no tenía hijos y su esposa era una gruñona. Cuando él llegó a la plaza, cargando la caja negra de madera, hubo un murmullo de conversación entre los aldeanos, y él saludó con la mano y dijo: “Un poco tarde hoy, amigos”. El administrador de correos, el Sr. Graves, lo seguía cargando un banquillo de tres patas, y el banquillo fue colocado en el centro de la plaza y el Sr. Summers puso la caja negra sobre él. Los aldeanos mantuvieron su distancia, dejando un espacio entre ellos y el banquillo, y cuando el Sr. Summers dijo: “¿Algunos de ustedes, compañeros, quieren echarme una mano?”, hubo vacilación antes de que dos hombres, el Sr. Martin y su hijo mayor, Baxter, se acercaran para sujetar firmemente la caja sobre el banquillo, mientras el Sr. Summers agitaba los papeles dentro de ella.

Los avíos originales para la lotería habían sido perdidos mucho tiempo atrás, y la caja negra que ahora descansaba sobre el banquillo había comenzado a usarse incluso antes de que el Viejo Warner, el hombre más viejo del pueblo, hubiera nacido. El Sr. Summers hablaba frecuentemente con los aldeanos acerca de construir una caja nueva, pero a nadie le gustaba atentar contra cuanta tradición era representada por la caja negra. Una historia decía que la presente caja había sido hecha con algunas piezas de la caja que la había precedido, la que había sido construida cuando las primeras personas se instalaron allí para formar una aldea. Cada año, después de la lotería, el Sr. Summers comenzaba a hablar de nuevo acerca de la nueva caja, pero cada año se le permitía al tema decaer sin que nada se hiciera. La caja negra se tornaba más raída cada año; ahora ya no era completamente negra, sino que se encontraba gravemente astillada en uno de sus costados, mostrando el color original de la madera, y, en otros lugares, estaba descolorida o manchada.

El Sr. Martin y su hijo mayor, Baxter, sujetaron la caja negra fijamente sobre el banquillo hasta que el Sr. Summers hubo agitado todos los papeles con su mano. Debido a que mucho del ritual había sido olvidado o desechado, el Sr. Summers había tenido éxito en sustituir las fichas de madera, que generaciones habían usado, por trozos de papel. Las fichas de madera, el Sr. Summers había argumentado, funcionaban bien cuando la aldea era diminuta, pero ahora que la población era de más de trescientos, y sujeta a seguir creciendo, era necesario usar algo que pudiera caber mejor en la caja negra. La noche previa a la lotería, el Sr. Summers y el Sr. Graves habían preparado los trozos de papel y los habían puesto en la caja, y luego ésta había sido llevada a la seguridad de la compañía de carbón del Sr. Summers y encerrada hasta que el Sr. Summers estuviera listo para llevarla a la plaza la mañana siguiente. El resto del año, la caja se guardada, a veces en un lugar, a veces en otro; había pasado un año en el establo del Sr. Graves y otro año en el pasillo de la oficina de correo, y a veces era puesta sobre un anaquel en la tienda de abarrotes Martin, y abandonada allí.

Había mucho que hacer antes que el Sr. Summers declarara la lotería iniciada. Había que preparar la lista (de los representantes de las familias, representantes de las casas en cada familia, miembros de cada casa en cada familia). Había que hacer la toma de juramento apropiado del Sr. Summers, por el administrador de correos, como el funcionario de la lotería; en algún tiempo, unos recordaban, había un recital de algún tipo, ejecutado por el oficial de la lotería: un mecánico, desentonado canto ejecutado en cierto momento cada año; algunas personas creían que el oficial de la lotería solía simplemente ponerse de pie cuando él lo cantaba, otros creían que él debía caminar entre la gente, pero hacía muchos años que a esta parte del ritual se le había permitido desaparecer. Había, también, un saludo ritual, el cual el oficial de la lotería tenía que usar al llamar a cada persona que se acercaba a sacar de la caja, pero esto también había cambiado con el tiempo, hasta que ahora sólo se sentía necesario que el oficial hablara con cada persona que se aproximaba. El Sr. Summers era muy bueno para todo esto; usando su limpia camisa blanca y vaqueros azules, con una mano descansando sin cuidado sobre la caja negra, parecía muy propio e importante al tiempo que hablaba interminablemente con el Sr. Graves y los Martin.

Justo cuando el Sr. Summers dejó de hablar y se dirigió a los aldeanos reunidos, la Sra. Hutchinson llegó apresuradamente por el camino a la plaza, su suéter echado sobre sus hombros, y se introdujo por detrás de la multitud. “Olvidé completamente qué día era”, le dijo a la Sra. Delacroix, que estaba junto a ella, y las dos rieron ligeramente. “Pensé que mi viejo estaba afuera juntando madera”, la Sra. Hutchinson prosiguió, “y entonces miré por la ventana y los niños se habían ido, y entonces me acordé que era el veintisiete y vine de rápido”. Se secó las manos con su mandil, y la Sra. Delacroix dijo: “Estás a tiempo, de todos modos. Siguen hablando sin parar allá”.

La Sra. Hutchinson estiró el cuello para ver a través de la multitud y encontró a su esposo e hijos parados cerca del frente de la multitud. Dio un golpecillo en el brazo de la Sra. Delacroix, a modo de despedida, y comenzó a hacerse camino a través de la muchedumbre; dos o tres personas dijeron, con voces lo suficientemente audibles para ser escuchadas por el gentío: “Aquí viene tu señora, Hutchinson”, y “Bill, sí vino después de todo”. La Sra. Hutchinson alcanzó a su marido, y el Sr. Summers, que había estado esperando, dijo alegremente: “Pensamos que tendríamos que seguir sin usted, Tessie”. La Sra. Hutchinson dijo, sonriendo: “No me dejaría abandonar mis trastes en el lavabo, pues, ¿o sí, Joe?”, y una ligera risa corrió por la gente mientras se revolvían de regreso a sus posiciones después de la llegada de la Sra. Hutchinson.

–Bueno, pues– dijo el Sr. Summers seriamente –supongo que mejor empezamos; acabemos para que podamos regresar a trabajar. ¿Alguien no está aquí?

–Dunbar– dijeron varias personas –Dunbar, Dunbar.

El Sr. Summers consultó su lista. –Clyde Dunbar– dijo–. Cierto. Se rompió la pierna, ¿no? ¿Quién sacará por él?

–Yo, supongo– dijo una mujer, y el Sr. Summers se giró para mirarla. –La esposa saca por el marido– dijo el Sr. Summers–. ¿No tienes un niño crecido que lo haga por ti, Janey?– Aunque el Sr. Summers y todos los demás en la aldea conocían perfectamente la respuesta, era el trabajo del oficial de la lotería hacer esas preguntas formalmente. El Sr. Summers esperó con una expresión de cortés interés mientras la Sra. Dunbar respondía.

–Horacio apenas tiene dieciséis– la Sra. Dunbar dijo con pesar–. Supongo que yo tengo que hacerlo por el viejo este año.

–Claro–, dijo el Sr. Summers. Hizo una nota en la lista que sostenía. Luego preguntó: –¿El joven Watson sacará este año?

Un muchacho alto dentro de la multitud alzó la mano. –Aquí–, dijo–. Sacaré por mi madre y por mí–. Parpadeó nerviosamente y agachó la cabeza mientras varias voces en la muchedumbre decían cosas como “Buen chico, Jack” y “Es bueno ver que tu madre tiene a un hombre para hacerlo”.

–Bien–, dijo el Sr. Summers –supongo que ya son todos. ¿El Viejo Warner llegó?

–Aquí–, dijo una voz, y el Sr. Summers asintió.

Un silencio repentino calló sobre la multitud mientras el Sr. Summers aclaraba su garganta y miraba la lista. –¿Todos listos?– preguntó. –Ahora, leeré los nombres (representantes de familias primero) y los hombres vengan y tomen un papel de la caja. Mantengan el papel doblado en su mano sin mirarlo hasta que cada uno haya tenido su turno. ¿Todo claro?

La gente lo había hecho muchas veces y sólo estaban escuchando las indicaciones a medias; la mayoría de ellos estaba silenciosa, humedeciéndose los labios, sin mirar alrededor. Entonces el Sr. Summers alzó una mano y dijo: “Adams”. Un hombre se separó de la multitud y se acercó. “Hola, Steve”, dijo el Sr. Summers, y el Sr. Adams dijo “Hola, Joe”. Se sonrieron el uno al otro sin gracia y nerviosamente. Luego el Sr. Adams se estiró dentro de la caja negra y sacó un papel doblado. Lo sostuvo firmemente por una de las esquinas mientras giraba e iba apresuradamente de regreso a su lugar en el grupo, donde se colocó un poco separado de su familia, sin mirar hacia su mano.

–Allen–, dijo el Sr. Summers. –Anderson… Bentham.

–Parece como si ya no hubiera nada de tiempo entre las loterías–, dijo la Sra. Delacroix a la Sra. Graves, en la fila de atrás. –Perece que acabamos con la última apenas la semana pasada.

–El tiempo sí que va rápido– respondió la Sra. Graves.

–Clark… Delacroix.

–Ahí va mi viejo– dijo la Sra. Delacroix. Contuvo el aliento mientras su esposo iba hacia el frente.

–Dunbar– dijo el Sr. Summers, y la Sra. Dunbar fue a paso normal hacia la caja mientras una de las mujeres decía: “Vamos, Janey” y otra decía: “Ahí va.”

–Nosotros seguimos–, dijo la Sra. Graves. Miró mientras el Sr. Graves se aproximaba desde un lado de la caja, saludaba al Sr. Summers seriamente, y seleccionaba un trozo de papel de la caja. Para entonces, había por toda la multitud hombres sujetando los pequeños papeles doblados en sus manos, girándolos una y otra vez nerviosamente. La Sra. Dunbar y sus dos hijos permanecían juntos, ella sujetando el trozo de papel.

–Harburt… Hutchinson.

–Ándale, Bill– dijo la Sra. Hutchinson, y la gente cerca de ella rió.

–Jones.

–La gente cuenta– le dijo el Sr. Adams al Viejo Warner, que se encontraba junto a él, –que allá en la aldea norte están hablando de abandonar la lotería.

El Viejo Warner dio un resoplido. –Pandilla de locos tontos– dijo. –Escuchando a los jóvenes; nada es suficientemente bueno para ellos. De un momento a otro, van a querer regresar a vivir en cuevas, que ya nadie trabaje, vivir así por un tiempo. Solía haber un dicho que decía “Lotería en junio, pronto habrá buen fruto.” En cualquier momento, todos estaremos comiendo pollo hervido y bellotas. Siempre ha habido una lotería– añadió petulante. –Ya es suficientemente malo ver al joven Joe Summers bromeando con todos allí.

–Algunos lugares ya han dejado las loterías– dijo la Sra. Adams.

–Nada más que problemas con eso– dijo el Viejo Warner con determinación–. Pandilla de jóvenes tontos.

–Martin–, y Bobby Martin miró a su padre ir al frente. –Overdyke… Percy.

–Ojalá se apuraran– dijo la Sra. Dunbar a su hijo mayor. –Ojalá se apuraran.

–Ya casi terminan– respondió su hijo.

–Prepárate para correr a decirle a papá–, dijo la Sra. Dunbar.

El Sr. Summers llamó su propio nombre y luego, cuidadosamente, dio un paso al frente y seleccionó un trozo de papel de la caja. Luego llamó: “Warner.”

–Setentaisieteavo año que participo en la lotería– dijo el Viejo Warner mientras se abría paso por la multitud. –Setentaisieteava vez.

–Watson. –El muchacho alto salió torpemente de la multitud. Alguien dijo: “No estés nervioso, Jack”, y el Sr. Summers dijo: “Tómate tu tiempo, hijo”.

–Zanini.

Tras eso hubo una larga pausa, una pausa sin alientos, hasta que el Sr. Summers, sosteniendo su trozo de papel en el aire, dijo: “De acuerdo, amigos.” Por un minuto nadie se movió, y después todos los trozos de papel fueron abiertos. De repente, todas las mujeres comenzaron a hablar al instante, diciendo: “¿Quién es?”, “¿Quién lo tiene?”, “¿Los Dundar?”, “¿Los Watson?” Entonces las voces comenzaron a decir: “Es Hutchinson. Es Bill”, “Bill Hutchinson lo tiene”.

–Ve a decirle a tu padre– le dijo la Sra. Dundar a su hijo mayor.

La gente comenzó a mirar a su alrededor para ver a los Hutchinson. Bill Hutchinson estaba quieto, de pie, mirando fijamente hacia abajo, al papel en su mano. De repente, Tessie Hutchinson le gritó al Sr. Summers: “No le diste el tiempo suficiente para que él tomara el papel que quería. Yo te vi. ¡No fue justo!”

–Se una buena jugadora, Tessie– la Sra. Delacroix intervino, y la Sra. Graves dijo: “Todos nosotros tuvimos la misma oportunidad”.

–Cállate, Tessie– dijo Bill Hutchinson.

–Bueno, todos– el Sr. Summers dijo –, esto se hizo rápido, y ahora tenemos que apresurarnos un poco más para terminar a tiempo–. Consultó su siguiente lista. –Bill– dijo–, sacas por la familia Hutchinson. ¿Hay algún otro integrante que pertenezca a los Hutchinson?

–Está Don y Eva–, gritó la Sra. Hutchinson. –Haz que ellos tengan la oportunidad.

–Las hijas sacan con la familia de sus esposos, Tessie– dijo el Sr. Summers amablemente–. Sabes eso tan bien como cualquier otro.

–No fue justo– dijo Tessie.

–Supongo que no, Joe– dijo Bill Hutchinson lamentándose. –Mi hija saca con la familia de su esposo; es lo justo. Y no tengo más familia aparte de los niños.

–Entonces, en lo que respecta a sacar por las familias, les toca a ustedes– el Sr. Summers dijo en explicación–, y en lo que respecta a sacar por los integrantes de la casa, les toca a ustedes también, ¿cierto?

–Cierto– dijo Bill Hutchinson.

–¿Cuántos niños, Bill? – preguntó el Sr. Summers por formalidad.

–Tres– dijo Bill Hutchinson–. Está Bill hijo, y Nancy, y el pequeño Dave. Y Tessie y yo.

–Muy bien– dijo el Sr. Summers–. Harry, ¿tienes sus papeles de regreso?

El Sr. Graves asintió y mostró los trozos de papel. –Ponlos en la caja, entonces– ordenó el Sr. Summers–. Toma el de Bill y ponlo dentro.

–Creo que debemos comenzar de nuevo– la Sra. Hutchinson dijo, tan quedamente como pudo–. Les digo que no fue justo. No le diste tiempo suficiente para escoger. Todos vieron eso.

El Sr. Graves había seleccionado los cinco trozos de papel y los había puesto en la caja, y tiró todos los papeles, excepto esos, al piso, en donde la briza los atrapó y los hizo despegar.

–Escuchen, todos–decía la Sra. Hutchinson a la gente a su alrededor.

–¿Listo, Bill? – el Sr. Summers preguntó, y Bill Hutchinson, con una fugaz mirada hacia su esposa e hijos, asintió.

–Recuerden– dijo el Sr. Summers–, tomen los papeles y manténganlos doblados hasta que cada persona haya tomado uno. Harry, tú ayudas al pequeño Dave–. El Sr. Graves tomó la mano del pequeño, quien se acercó gustosamente con él a la caja–. Saca un papel de la caja, Davy– dijo el Sr. Summers. Davy metió su mano en la caja y se rió–. Toma sólo un papel–, el Sr. Summers dijo–. Harry, sostenlo por él–. El Sr. Graves tomó la mano del niño y removió el papel doblado del apretado puño y lo sostuvo mientras el pequeño Dave permanecía junto a él y lo miraba con interés.

–Nancy después–, dijo el Sr. Summers. Nancy tenía doce, y sus amigos de la escuela respiraron pesadamente mientras avanzaba, jugando con su falda, y tomaba un trozo de papel delicadamente de la caja. –Bill hijo–, dijo el Sr. Summers, y Bill, con la cara roja y los pies sobrecrecidos, casi tiró la caja mientras sacaba un papel. –Tessie–, dijo el Sr. Summers. Ella dudó por un minuto, mirando alrededor, desafiante, y luego apretó los labios y avanzó hacia la caja. Arrebató un papel fuera de ella y lo sostuvo a su espalda.

–Bill–, dijo el Sr. Summers, y Bill Hutchinson se estiró dentro de la caja y tentó, sacando finalmente su mano con el trozo de papel en ella.

La multitud estaba callada. Una niña susurró: “Espero que no sea Nancy”, y el sonido del susurro alcanzó los límites de la multitud.

–Ya no es de la manera en que solía ser–, dijo claramente el Viejo Warner–. La gente ya no es como solía ser.

–De acuerdo– dijo el Sr. Summers–. Abran los papeles. Harry, tú abre el del pequeño Dave.

El Sr. Graves abrió el trozo de papel y hubo un suspiro general en la multitud cuando lo mostró y todos pudieron ver que estaba en blanco. Nancy y Bill hijo abrieron los suyos al mismo tiempo, y ambos dibujaron una sonrisa y rieron, girando hacia la multitud y mostrando sus trozos de papel sobre sus cabezas.

–Tessie–, dijo el Sr. Summers. Hubo una pausa, y entonces el Sr. Summers miró a Bill Hutchinson, y Bill desdobló su propio papel y lo enseñó. Estaba en blanco.

–Es Tessie–, dijo el Sr. Summers, y su voz fue silenciada. –Muéstranos su papel, Bill.

Bill Hutchinson caminó hacia su esposa y arrancó el trozo de papel de su mano. Tenía un punto negro en él, el punto negro que el Sr. Summers había hecho la noche anterior con el pesado lápiz en la oficina de la compañía de carbón. Bill Hutchinson lo sostuvo en alto, y hubo un barullo en la multitud.

–Muy bien, amigos–, dijo el Sr. Summers–. Terminemos rápido.

Aunque los aldeanos habían olvidado el ritual y perdido la original caja negra, aun recordaban usar piedras. La pila de piedras que los niños habían hecho temprano estaba lista; había piedras en el suelo con las esparcidas piezas de papel que habían salido de la caja. La Sra. Delacroix escogió una piedra tan grande que tuvo que levantarla con ambas manos y se giró hacia la Sra. Dundar. –Vamos–, dijo. –Apúrate.

La Sra. Dundar tenía piedras pequeñas en ambas manos, y, tomando bocanadas de aire, dijo: “No puedo correr en lo absoluto. Tendrás que adelantarte y yo te alcanzaré”.

Los niños ya tenían piedras, y alguien le dio al pequeño Davy Hutchinson unas cuantas piedritas.


Para entonces, Tessie Hutchinson estaba en el centro de un espacio despejado, y mantenía las manos en alto, desesperadamente, mientras los aldeanos se le acercaban. –No es justo–, dijo. Una piedra la golpeó en un costado de la cabeza.

El Viejo Warner estaba diciendo: “Vamos, vamos, todos”. Steve Adams estaba al frente de la multitud de aldeanos, con la Sra. Graves a su lado.

–No es justo, no es correcto–, gritó la Sra. Hutchinson, y ellos ya estaban sobre ella.

2 de diciembre de 2009

Altos Ventanales

Primera vez que me atrevo a traducir un poema del inglés al español (tomemos en cuenta que mi gusto por la poesía es relativamente nuevo). Se trata de High Windows, de Philip Larkin. Este poema me parece sencillamente conmovedor y, siendo que me gustó mucho, decidí usarlo como víctima en este experimento. Me permito transcribir el texto en su idioma original, para que quienes comprenden el inglés lo disfruten en su máximo esplendor.


High Windows

When I see a couple of kids
And guess he's fucking her and she's
Taking pills or wearing a diaphragm,
I know this is paradise

Everyone old has dreamed of all their lives--
Bonds and gestures pushed to one side
Like an outdated combine harvester,
And everyone young going down the long slide

To happiness, endlessly. I wonder if
Anyone looked at me, forty years back,
And thought, That'll be the life;
No God any more, or sweating in the dark

About hell and that, or having to hide
What you think of the priest. He
And his lot will all go down the long slide
Like free bloody birds. And immediately

Rather than words comes the thought of high windows:
The sun-comprehending glass,
And beyond it, the deep blue air, that shows
Nothing, and is nowhere, and is endless.

Philip Larkin

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Altos Ventanales

Cuando veo una pareja de jóvenes
y adivino que él se la está cogiendo y ella está
tomando píldoras o usando un diafragma,
sé que éste es el paraíso

que todo viejo ha soñado toda su vida--
Vínculos y gestos dejados a un lado
como se deja una máquina obsoleta,
mientras todo joven desciende por el largo tobogán

a la felicidad, eternamente. Me pregunto si
alguien me miró cuarenta años atrás
y pensó, Esa será la vida;
no más Dios, o sudar en la oscuridad

por miedo al infierno y eso, o tener que esconder
lo que piensas del sacerdote. Él
y toda su gente descenderán por el largo tobogán
como malditos pájaros libres. E inmediatamente,

más que palabras, llega la idea de altos ventanales:
cristales que encierran al sol,
y tras ellos, el profundo aire azul, que muestra
nada, y está en ningún lado, y es eterno.

Philip Larkin
Traducción de Max Jiménez

28 de noviembre de 2009

First Short Story

He aquí una pequeña historia que redacté en clase de Inglés. Los parámetros eran: tratar de imitar el estilo de la historia "A&P", de John Dike. Si tienen oportunidad de leer esta última, haganlo; es muy interesante. En fin, ésta es la idea que resulto después de un poco de "brainstorming" con mi equipo de trabajo. El inglés no está del todo bien pulido aún, pero sigo trabajando en eso. No hay título todavía... tal vez algún día le dé uno.


It would have been an incredibly boring day if it hadn’t been for Mrs. Hotty’s arrival. The moment I saw her approaching the shoes department, where I spend most of my day, a ton of exciting thoughts came rushing into my head. What a piece of art she was! Dark, long hair, small breasts, round hips, high heels. The perfect mix in an around four decades old bottle; mouthwatering. Lolo once told me that I was crazy for liking old, flaccid asses, but he doesn’t understand. Being in my early twenties, women my age are like a pack of retarded hens, bitching about every single thing: they never shut up, so it’s hard to concentrate when approaching them. They are more like a waste of space, I’d say. But not this woman: she stopped near the long boots shelf, looking at them and, after holding and moving each and every boot there, her eyes finally came across a model which she found pretty enough. She turned around, eyebrows high, looking for someone who could help her. Lauren, the only other clerk in shift, was nearby, on the other side of the rugged hall, and after exchanging some words, the lady’s lips moving in an inaudible way, Lauren came towards me.
“What an ass of a lady!”, Lauren said on her reaching my side. ‘You can say that again!’, I thought, looking at it from the distance. Lauren’s never been very happy with this job, I fancy. I wonder why she hasn’t quit yet. I wish she did.
“Why is that?”, I asked her when she came out of the storage room, at my back, with a red cardboard box under her arm.
“That woman just found the boots I wanted to buy with tomorrow’s bill” Lauren said in a very matter-of-fact way.
“Found?” I inquired.
“I was keeping them hidden on the shelf… They are the only pair left!”
Of course she did that. I wish she could just take the boots and quit. Well, not now. Now the boots were taken, which proves how unlucky I am.
Mrs. Hotty was still looking at the shelves, walking around very slowly, arms crossed over her chest, as if trying to hide the perfectness of her breasts. When she saw Lauren approaching her, she spotted the nearest leather stool and sat on it, removing her black high heel shoes. This is when I noticed the shape of her legs, now more visible under the long, tight dress. In a fraction of a second I could see her laying on the floor, with her clothes all ripped and then torn apart. Just the idea was too much, so I had to control myself and go into the storage room to let my electrifying thoughts find their way out of my body. Luckily (and this is the kind of luck everyone can claim to have when they are aware of coincidences), the store was rather empty, being a Tuesday, so there were not that much customers to help an nobody would miss me. In fact, Mrs. Hotty was the only client I had seen during the morning shift.
After a few minutes, relaxed, I went back into the shoes rugged territory, just in time to find Mrs. Hotty paying for her boots, which presumably had fitted her. I bet Lauren was very pleased to be receiving in her hands the money she would have paid for the same long ‘babies’, as she calls the shoes she likes: what a stupid girl!
Anyway, now Mrs. Hotty was closer to me than ever, next to the counter where the register is. I could see her skin tone, tanned and shinny, as if completely covered with thousands of tiny sweat drops. She turned her eyes to meet mine and I smiled politely, like the good clerk that I am. She did the same, letting her perfect teeth be shown between her carmine lips, but just for a second. She was not that interested in a twenty-three year old guy, but still you could tell that she had manners, which would translate into being intelligent. If you asked me, I would say that this is when it hit me: I needed to move fast so Lauren, who happens to be in charge when the manager is on her lunch break, didn’t notice what I was about to do.
Making sure that I was completely out of Lauren’s sight, I grabbed the little clock we keep in one of the shelves (the one where the stapler and other supplies are) and quickly moved the minute hand forwards. Suddenly, it was five to three.
Mrs. Hotty finished paying and, grabbing her newly bought boots, she continued looking at the other shoe shelves, heading the way she had come from and out of the shoes department: her raid to my domains had finished. I walked to the counter and ducked behind it, reaching for my backpack and, leaving my boring tie in the drawer, I waved to Lauren.
“I’ll see you in an hour” I told her while she was working some sums out, I guessed, since she was hitting the calculator with her gross, long nails on the other side of the long counter. I bet she was still thinking of the bitch who had taken her babies. When she heard me she did turn around, spotting the clock and with surprise on her face she didn’t say a thing. Good for her.
I walked rather fast, trying to imagine where the trail of Mrs. Hotty’s smell would be. Coincidentally, not too far away I saw her turning left on the perfumes department, heading out. From then on, I didn’t take my eyes off her, discreetly. It was an amazing evening. Too bad I never got to know her real name. In any case, I am still wondering if I should give the brown babies to Lauren. She doesn’t really deserve them. She’d be happy enough to know that she won’t ever see that old bitch again, being so stupid and shallow, but she doesn’t deserve that knowledge either. Let’s just see how the year goes, and if she behaves, maybe I’ll give her the boots for Christmas. Who knows? One day she’ll be older and have, hopefully, more brains.

31 de octubre de 2009

You Are Old, Mr. Tom

Una pequeña muestra de lo que hacemos en las divertidas clases de inglés: basados en "You Are Old, Father William", de Lewis Caroll (poema que a su vez es una parodia de un poema infantil didáctico de Isaac Watts), se nos requirió escribir un mini-poema siguiendo el patrón. He aquí lo que, en el caso de mi compañera Sarah y yo, resultó durante los cinco minutos que se nos asignaron. No somos Yeats (aún), pero ¿qué le vamos a hacer?


You Are Old, Mr. Tom

by Sarah Rebolledo & Max Jiménez


You are old, Mr. Tom

Yet as tall as a pole

With white hair like the snow

From a winter cold dawn.

You are old Mr. Tom,

Keep forgetting your son,

Still he loves you so much

Not to give you a punch.




2 de octubre de 2009

White Horses

With surprise I did witness the pain that derived from the winter’s parade

On that day, when the men and the clowns and the snobbish young women came down.

At the start of the noise of the event, under guard of the market’s arcade,

We thought not about seeing what unwillingly happened to stain all our town.


To our sight came a horse with a fur all black dyed. From the mane to the face,

From its looks to its strength, it all mirrored, of course, the whole darkness in heart.

So distinct from the line of the colourful march and the whiteness of place,

It was tired, frozen hooves, but the whipping was fresh... so the play was to start.


Not at all used to that, lost composure and poise, and with ravening neigh

Pulled away from the grip of the groom, whose own mind was as fast as his hand.

By the street it did go, until reaching its end, and the wharf, so to say,

Was to feel all the weight of the mount while commotion took part in our land:


Such a shock was to see how the beast thought it neat and it edged to the pier.

It could hardly believe in the frost of the lake, so it jumped. Disappeared.


Max Jiménez

24 de septiembre de 2009

Cíclico

Me entero, me lamento. Me resigno;
me confieso me libero.
¿Correspondo? Me responden,
lo disfruto...
lo pretendo.

Despedida: ¿indiferencia,
un recuerdo? Un separo.
Un momento; me bifurco,
me complazco.
Mi insistencia.

Me responden, se divide:
vértice, dos puntos,
me etiqueto... sólo un punto.
me resigno,
me obsesiono.

Me antepongo. Egoismo.
Insensible yo me entrego:
me arrepiento. Se me ignora,
punto ajeno;
linea recta.

Me resigno, me enfuerzo.
No me ato, sigo solo.
Nuevos lares, otro pasto.
Me obsesiono,
no hay reembolso.

Me entero, me lamento.
El deseo, me remuerdo.
¿Me confieso? Considero.
Ya no pienso...
desfallezco.

15 de septiembre de 2009

So.. Wut's Been Cooking?

Martes 15 de septiembre.

Una fecha un tanto avanzada en el año, ¿no? Y mientras los días siguen arrastrándose, el blog sigue estancado en el total y completo olvido. Bueno, no tanto así... sí me acuerdo de él de vez en cuando. De cualquier manera, ya ha pasado mucho tiempo y, por lo tanto, infinidad de cosas han ocurrido. Primero que nada, ya estoy en la universidad. ¡Wow! Eso sí que es algo nuevo. Llevo poco más de un mes en clases, y eso quiere decir que llevo poco más de un mes viviendo en el D.F.

"¿Cómo te va?", me preguntan muchos. La respuesta siempre es la misma: ¡Fenomenal! En sí, aún no puedo decir que vivo en la ciudad de México, porque practicamente no lo hago: mi rutina se reduce a despertar, caminar hasta la escuela, tomar clases, comer donde pueda, regresar al encierro de un cuarto solitario donde puedo hacer tarea, dormir y hacerlo todo de nuevo. Claro, con sus respectivas variables. Algunos días tengo que regresar al campus por la tarde para tomar clases de natación. Otros días incluyen un poco más de convivencia con mis compañeros de clases. De ahí en fuera, mi semana transcurre monotona e incambiable, con lo cual no quiero decir aburrida y olvidable. Es cansada, sí. Pero, como me he acostumbrado a decir: es un dolor placentero que se justifica con lo feliz que me hace la escuela.

Otro punto a favor de ese gusto es el hecho de haber permanecido sin estudiar durante más de un año. ¡Eso fue un total martirio! Tal vez el primer semestre haya sido "relajante" y me dio tiempo para decidir qué carrera tomar. Sin embargo, el segundo fue completamente insoportable. No dejo de quejarme de eso, aunque debo hacerlo, pues fue primordialmente gracias a ese segundo semestre libre que finalmente las circunstancias me llevaron a interesarme por la UNAM y, en conclusión, quedarme en ella. Estoy completamente enamorado de la escuela, y más aún de mis clases. Ni se hable sobre mis compañeros, con quienes he aprendido a interactuar con mucho gusto y a quienes ya considero buenos amigos.

En cierto sentido, se puede decir que mi experiencia en el Distrito se reduce a mi experiencia en UNAM. No hay duda de que por algo pasan las cosas, y estoy totalmente agradecido de que las otras universidades en las que estaba interesado no me hayan aceptado o apoyado. Y le estoy también agradecido a estos dos días de "descanso" académico, pues pude finalmente darme una vuelta por el blog.

22 de julio de 2009

Malas noticias!

Sólo para hacer saber que no, no he muerto; aunque parece que mis blogs lo han hecho. Jaja. Tal vez pronto regrese con algo nuevo. Mántenganse sintonizados!

14 de junio de 2009

No time!

¿Cómo pinta esta semana?

     Bueno, mis predicciones la catalogan como una muy estresante y sobre todo corta semana. En este preciso momento, tengo un dolor de cabeza que no quiere menguar y tengo los ojos adoloridos (¡a buena hora! Necesito leer tantos -demasiados- libros en calidad de YA, que estoy considerando resignarme a no terminar ¬¬ ). "Why, tonto Max... Tómate un descanso." En realidad me encantaría, pero no tengo TIEMPO. Estoy a menos de una semana de recibir bajo mi anfitrionía a un estimado amigo desde Estados Unidos, plan que ya llevaba casi un año en estatus de CONFIRMADO, pero obviamente, los preparativos se comenzaron, por mi parte al menos, recientemente.

     Y esta entrada se suponía iba a incluir mas información relevante, pero el escribir lo anterior me acaba de recordar todo lo que aún flata por hacer, y el ahmm NADA de tiempo que queda.

        Creo que sólo queda desear una buena semana y espero estar por aquí pronto.

 (Parece que ya me está gustando esto de las entradad sin sentido que últimamente he puesto. Oh well! ¿qué se le va hacer?)

27 de mayo de 2009

De nuevo disculpas

¡¡¡Miércoles!!!

La semana hasta ahora va muy tranquila; algo fuera de lo común (¡wow! Salí de la monotonía), pero nada extraordinario. O, ¿les parece estraordinario el hecho de ir a buscar un pueblito en medio de la nada (la sierra), recorriendo carreteras llenas de baches, en una temperatura ambiente superior a los muchos grados Celsius y con nada de líquido para refrescar o tienditas a la vista por dos horas?...

No lo esperaba. A mi tampoco me parece increible, aunque sí un tanto cansado.
¡Ah! Se trata de Ixtacamaxtitlán, Puebla, y mi odisea fue con el fin de encontrar algúna litera de madera, porque según mis fuentes, allá son más baratas. Bueno, y ahora también según yo, pues ya lo comprobé.
¿Acaso alguien me ofreció una comisión para hacer publicidad de eso? Si fue así, espero no se me olvide cobrarla ¬¬
Entonces, si a alguien le gustan los pueblitos tradicionales, pequeños y muy pinturescos, o si alguien necesita mubles de madera de todo tipo (rústico, animalista (¿minimalista?), etc. busque Ixtacamaxtitlán en su guía google más cercana.
Y ya solamente repitiendo mis disculpas por otra entrada sin sentido, me despido de la banda, y prometo ya buscar algo INTERESANTE que escribir.


Tal vez escriba sobre la invención de los palillos de dientes. ¡Huy!

¡Saludos!

24 de mayo de 2009

Ustedes disculpen esta entrada

Domingo por la tarde, y sigo encerrado en mi casa sin hacer nada. ¡Qué novedad!
Aparte ni siquiera tengo algo de lo cual escribir, pero simplemente me dieron ganas de hacerlo y heme aquí, perdiendo el tiempo en hacerles perder el tiempo leyendo esto. Pero de todos modos, se les agradece que lo hagan.

Dato curioso: El temblor del viernes es el primer movimiento de placas tectónicas que he sentido en toda mi vida. Casi se me sale el corazón, pues estaba solo en el tercer piso del edificio donde laboro y no entendía por qué diantres sentía que alguien estaba empujando el edificio. Incluso me planté en la ventana para ver si los trabajadores de la construcción efectuandose en el terreno contiguo estaban conspirando contra mi vida mediante sus maquinarias pesadas. De cualquier manera, cuando me di cuenta de que ya no se me movia el tapete, y que la gente que platicaba en la acerra de enfrente no mostraba señales de alarma, supuse que simplemente estaba muy mareado; hasta la hora de la comida, cuando a mi mamá le preguntaron por mensaje si había sentido el temblor.

Además de eso, lo más relevante de la semana fue que como de costumbre, la cartelera de los cines en Tlaxcala me dio una gran decepción (típica) al no tener Angeles y Demonios aún. "Se estrena hasta el 29 de mayo" me dijo la señortia que contesta el teléfono. Lástima que soy un pacifista y no le pude rebatir su afirmación. ¿Dónde quedaron los días de los estrenos mundiales, o incluso nacionales?

Claro, como somos el estado más pequeño del país ni quien nos pele.

Y ni quien pele este blog.

Creo que mi imaginación se agotó.

¿Qué estaba diciendo?

5 de mayo de 2009

Nunca juzgues un libro por su guión


En el año escolar que corrió desde el 2007 al 2008, mi último de bachillerato, me fue requerido escribir una mini "tesis" como condición para graduarme. El tema era libre, siempre y cuando estuviera bien fundamentado y el trabajo redactado en lo que se nos explicó como "un estilo digno de universidad". No podría decir si lo que logré se puede considerar como tal, pero la verdad es que me sentí satisfecho con lo que hice. ¡Ah! Claro. Mayor es mi orgullo porque la materia en que se nos requirió esto era Inglés, y como tal, la tesis fue escrita en ese idioma.
La calificación fue buena, tal ves más de lo que esperaba, pero he de decir que en verdad puse un gran esfuerzo en ello y al final me rindió el fruto necesario para sentirme motivado cada vez más. Aún conservo la copia original que entregué para ser calificada, que regresó a mis manos con una que otra pequeña anotación hecha por la maestra encargada del proyecto, Mrs. Rummins, y cada vez me convenzo más de que en gran medida ella me ayudó a tomar la decisión de estudiar letras inglesas. Pero bueno, esa es otra historia. Lo que pretendo en esta entrada es publicar mi trabajo.
Hace escasos diez minutos terminé de traducirlo al español, y así tal cual lo transcribo a continuación. El tema podran notarlo desde el título de la entrada, que es el propio elegido para la tesis, y si me conocen al menos un poco, sabrán porqué lo escogí. Sin más palabrería, he aquí mi "Senior Thesis":

Nunca juzgues un libro por su guión

El número de las novelas mejores vendidas que atrapan la atención de la amplia variedad de público por todo el mundo es enorme, lo cual proporciona la idea de convertir esas novelas en algo que sea más accesible para el resto del público; algo más que palabras. Considerando los intereses de las sociedades actuales, la manera más efectiva de hacer tal cambio es adaptando determinada historia en una película. Ese tipo de adaptación no es fácil de hacer, y si no se hace correctamente, un filme puede modificar el impacto que cierta novela de gran venta tiene sobre la sociedad.

Entre las posibles diferentes alteraciones infligidas en una novela y todo lo que engloba es obvio pensar que el autor es una de las personas inmediatamente afectadas. Una buena película puede causar que el autor gane una buena posición en el mundo literario, mientras que una mala película causa que la novela deje de ser comprada y en muchas de las ocasiones arrastra al autor al anonimato. La razón de eso es que un filme tiene influencia en la decisión de la gente para leer el texto original. Algunos miembros del público pierden su interés en el libro puesto que ya saben lo que sucede en la historia. Por otra parte, la gente que leyó la novela no queda muy complacida con los resultados. Principalmente eso se debe a que la idea de la historia es cambiada, lo que viene a ser el mayor problema en el proceso de adaptación.

Un mal guión de película basado en una novela de gran venta cambia la idea que el autor planeaba transmitir, y esa es la razón por la que mucha gente asegura que un filme nunca será tan bueno como un libro. Puede decirse que un mal guión es notorio en diferentes maneras, que van desde la estructura del filme hasta las ideas percibidas por el público. Es debido a esas posibilidades de errar que la literatura se resiste a los filmes. Las novelas, a diferencia de los filmes […] comunican toda su información a través de palabras. Las palabras expresan ideas (Seger 14). Por el uso de las palabras proporcionando ideas, los lectores de aquellas novelas crean en sus mentes el espacio, tiempo y todos aquellos elementos que no pueden crear usando las imágenes de una película, pues estas muestran lo que todos deben ver. Dentro de una novela el público puede encontrar diversas capas, lo que sirve no sólo en la forma de contar la historia, sino también al tratar de exponer una idea. Estos niveles de un libro podrían ser capturados en un filme, pero a este punto los guionistas encuentran uno de sus mayores obstáculos: el tiempo.

Los guionistas, al hacer su trabajo, deben de tener siempre en mente que el tiempo con que cuentan para presentar la historia es limitado, y si hacen un filme realmente largo el público se podría cansar durante el proceso de apreciarlo, teniendo como resultado malas críticas. Las buenas críticas son uno de los objetivos más importantes que una película pretende alcanzar. Por eso, los guionistas deben pensar en usar todas las herramientas que poseen para lograrlo. El problema aparece cuando una de esas herramientas incluye modificar la novela de tal manera que la trama se pierde. Es correcto que los guionistas deben ser creativos, pero en este caso ellos están trabajando dentro de un marco angosto, puesto que están adaptando una pieza de arte dentro de otra. No modificándola. Adaptándola. Ultimadamente, los filmes no pueden replicar la experiencia de leer, ni tampoco puede acabar siendo adaptado todo lo concerniente a la novela (Rosenbaum), pero lo que un filme puede hacer es, además de contar una historia, exponer la misma idea que la novela expone. Considerando la opinión de diversas personas quienes dieron sus respuestas por medio de una encuesta, lo que a un lector le gusta de una novela es que él o ella puede pensar con la mente del protagonista y reforzar la imaginación de un completamente nuevo y desconocido escenario por medio de algo tan simple como las palabras. Por supuesto, la mayoría de la gente concuerda en que siempre hay material que debe desecharse de la adaptación, pero lo que parece inconcebible es que los personajes sean cambiados. Por muy simple que parezca, el cambiar o incluso omitir a los personajes abre una grieta en la historia lo que es una manera fácil de guiar a la malinterpretación de la trama de la novela. Personajes que llevaban un considerable peso en el libro pueden quedar des-enfatizados (Seger 9), teniendo como consecuencia la erradicación de algunas tramas auxiliares que dan más complejidad e interés al libro. Algunos guionistas sí saben hacer omisiones en una manera tan sutil, que los lectores no quedan para nada des-complacidos. De hecho, pueden estar satisfechos con el resultado, si la acción de cambiar a los personajes ayudó a aclarar algún punto de la estructura de la novela. Pero el mundo sólo ha visto pocos guiones que se puedan considerar relativamente buenos a comparación de las novelas en que están basados.

Uno de las características más relevantes de un libro es la relación lector-novela que emerge de las páginas. Cuando un individuo termina de leer un libro, el lector lo posee. Este sentimiento aparece si alguien lee antes o después de ver la película. […] las películas requieren de observación; los libros requieren de participación y envolvimiento (Hoegg). Esa relación única da por supuesto un sentimiento único para cada persona. La historia expuesta en el libro y los personajes que están viviendo las situaciones en él transmiten sentimientos a cada lector. Los sentimientos de cada lector pueden variar pero la idea principal impulsada por el libro será siempre la misma para todos, puesto que la expresión de esa idea es el objetivo del autor de la novela. Los personajes también son visualizados de determinada manera, porque los lectores llegan a conocerlos en casi todos los niveles, o sea intelectual, moral, sentimental, y algunas veces físico, cuando las descripciones están bien establecidas. De acuerdo con Jim Butler, escritor y anterior crítico de cine, “al leer un libro, el público se forma ideas de cómo se ven los personajes, etc., y el actor elegido para la película puede no encajar para nada” (ctd. en Hoegg). Esto tiene un alto grado de importancia en la adaptación, porque la gente que está familiarizada con el personaje lo puede ver ahora con una cara diferente y, por lo tanto, de manera diferente a la que esperaban. Este es también otro de los puntos que ayudan a afirmar que las películas son menos flexibles y más manipuladoras; “el director establece las tomas, y la cámara se centra en un punto de vista. Los ojos de la audiencia son captados en cierta dirección” (Rosenbaum) y es aquí donde la imaginación del público entra en conflicto con la visualización de la historia.

Algo que puede ser identificado como uno de las razones que un guionista tendría para cambiar la historia que está tratando de adaptar, es que con cualquier adaptación, los escritores hojean la pieza original para dos cosas: carácter y argumento (Schelhardt 250). Así que, una vez que tienen este material identificado, el proceso de adaptación da inicio. Pero ni el carácter ni el argumento son lo mismo que la idea, y al apartarse de eso, el establecimiento de ambos —carácter y argumento¬— pierde el curso real de la novela y el resultado del filme difiere del propio del libro. Es cierto que arte no tiene una única definición real. Las obras de arte no pueden tener esto tampoco, así que la idea de percibir una obra de arte de manera determinada, diferente a la manera en que el resto de la gente la percibe es también correcta. Pero los guionistas no deberían simplemente limitarse a publicar su propia interpretación de una novela, porque con esa acción la audiencia se ve forzada a seguir la misma interpretación, y con seguridad que esta no podría ser la correcta o más exacta. Es aquí cuando una de las responsabilidades del guionista debe aparecer. Analizando todos los elementos de una novela, desde el contexto en el que fue escrita, al contexto en que ha sido leída, los guionistas deben encontrar la manera más precisa de contar la historia sin atropellar las ideas expresadas en ella, o al menos dejando una puerta abierta para que todos puedan formular su propia concepción de la historia. Claro, esa puerta debe también estar ahí para que la gente que ya adoptó una postura ante una novela pueda mantenerla y/o mejorarla. Otra manera de imprimir el mensaje correcto en una película es, cuando posible, que el guionista tenga comunicación con el autor de la novela y juntos pueden determinar si un libro va en una dirección o en otra. Después de todo, la historia es la creación del autor, por lo que él o ella sabe lo que la historia realmente significa. El libro ha sido publicado y el autor corre el riesgo de que nadie perciba lo que quiso decir en él, pero puede sin duda apoyar la idea del libro dando indirectas a la audiencia para que sean capaces de encontrar un significado relevante en la pieza.

Un actual y bien conocido ejemplo de un filme basado en un libro que tiene un cambio relevante en las ideas expuestas es “El Código DaVinci” de Dan Brown. La novela muestra todos los puntos históricos que construyen el argumento e idea de la misma, mientras que en la película estos temas están ahí sólo para darle interés al filme. Sean o no las ideas expresadas en la novela realmente adoptadas por Dan Brown es algo que solamente él puede decir, pero es sabido para todos que esas ideas han sido muy controversiales en la sociedad. A este nivel, el hecho de que las novelas tienen un impacto sobre los lectores viene a ser real, y esta particular novela-filme es un buen ejemplo para demostrar que adaptar un libro tiene buenos y malos puntos. La realización de esa película trajo incluso más fama a la historia, lo que indudablemente representó más ganancias para Dan Brown. Pero fama no es sinónimo de admiración. El trabajo de Brown ha sido vetado en algunas partes del mundo, y justamente, eso es porque en la película las ideas que la novela muestra están enfatizadas de tal manera que parecen atacar a determinado grupo. El filme transmite el punto de vista del guionista, y con eso la gente percibe que eso es lo que es real, aunque sea sólo por un momento, porque ese es el punto de cualquier película. La controversia viene cuando las ideas coliden y la película no parece clarificarlas.

El guionismo siempre ha requerido ayuda de las novelas exitosas, y en su mayoría los resultados han sido los mismos. Las novelas bestsellers son complejas por sí mismas, lo que no puede ser mostrado en sólo dos horas o lo aproximando de película, y por lo tanto la audiencia debe aceptar que las filmes siempre serán de menor calidad que las novelas de las cuales están adaptados (Hollands). El guionismo es un trabajo muy complicado, lleno de responsabilidades, y cuando se trata de hacer un cambio de una obra de arte a otra, los guionistas siempre deben tener en cuenta que el argumento no siempre va aunado a la idea, y por eso, si la novela no es adaptada correctamente, la idea se puede perder entre una escena y otra, así como en la novela se puede perder entre las líneas. Se espera que los libros permanezcan por siempre como un legado de la vida humana. Tal vez también las películas. Hasta ahora, no ha habido una prueba de que es posible para los filmes remplazar a los libros. Mientras la sociedad evoluciona, las necesidades y formas de entretenimiento evolucionan también. Quizás, cuando el guionismo se dé cuenta y use todas las herramientas para imprimir más que historias en movimiento, habrá un tiempo en que las películas estén en un estante muy cerca a todas esas novelas clásicas. Quizás, ese estante podría estar un poco más arriba de lo que las sociedades actuales jamás imaginarán.


Trabajos Citados

*Brown, Dan. The DaVinci Code. New York: Random House, 2003.

*Hoegg, Nicole. “Books Are Often Better Than the Film Versions.” The Battalion (2005): 12 pars. 20 July 2005 .

*Hollands, Neil. “Adaptation of Novels Into Film- a Comprehensive New Framework for Media Consumers And Those Who Serve Them.” School of Information and Library Science of the University of North Carolina April 2002 .

*Rosenbaum, Thane. “Yeah, But the Book is Better.” Forward Newspaper 31 December 2005.

*Schellhardt, Laura. Screenwriting for Dummies. New York: Wiley Publishing, Inc., 2003.

*Seger, Linda. The Art of Adaptation: Turning Fact and Fiction Into Film. New York: Henry Holt and Company, 1992

19 de abril de 2009

¡A lo que te truje, Chencha!... (?)

Así es, lecturencia. Ya es domingo, y para aquellos que faltaban, el final de sus vacaciones. ¡Ja! Ni modo. A seguir echándole todos los kilos en lo que sea que hagan. Mientras tanto yo seguiré llevandomela tranquilo, leyendo lo atrasado que tengo, y viendo más películas. ¿Qué? Alguien tiene que hacer eso para poder recomendarles, ¿no?

Y hablando de películas, he de hacer una confesión: ayer fui derrotado (con una diferencia no muy abrumadora) por primera vez en el Scene it?. Eso fue un golpe algo duro, pero lo superaré algún día y regresaré a ser el campeón invicto. Bueno, al menos hasta que juegue con alguien que esté más metido en todo ese rollo que yo. Si me estás leyendo, ¡te estoy buscando!

Ni modo... tendré que ponerme más avispa con las películas viejitas, y repasar las que ya he visto. Sólo practicando se puede mejorar, y la reciente derrota me obliga a querer hacerlo.

Ahora sólo les digo que no se tomen esta entrada muy en serio, puesto que acabo de despertar hace escasos treinta minutos, y me duele la cabeza.

Un saludo al mundo exterior, y nos estamos leyendo pronto.
¡Buen inicio de semana!

14 de abril de 2009

¿Qué hay de nuevo, viejo?

Mírenme.

Al inicio quejándome de mi posible poca constancia hacia la idea de tener un blog, y ahora ya poseo dos y son colaborador en otro. Hahaha. Creo que la regla "nunca digas nunca" se aplica en cierta manera a mi caso.

Y para colmo, la realidad es esta: ya no le doy la suficiente atención a este blog.

Mi otro blog, enfocado al cine, ocupa la mayor parte de mi ambición escritora, principalmente porque disfruto mucho criticando películas. ¿Sabían que uno de los trabajos de ensueño que está permanentemente en mi lista es el de crítico de cine? ¿No? Bueno... ya lo saben.

En otras noticias: las vacaciones han llegado a su fin. Espero las hallan disfrutado y ahora sí se apuren a hacer sus deberes para que en unas semanas puedan decir: "Añoro unas vacaciones" y no sólo lo digan por flojos. Créanme, no hablo por mí mismo, pero no quiero decir nombres. Ustedes saben quienes son. (Juan, Laura, Pedro, Marta, etc.)

Entonces. ¿Qué procede? Pues nada. Esperar que la ispiración y ganas de escribir sigan fluyendo a mi favor, para que me vean por este blog más seguido. Mientras tanto, seguiré con mi rutina de, ejemm, trabajar duro, leer, ver películas, y demás. ¿Okay? Permanescan sintonizados para más noticias desde este punto del planeta, y acuerdense que no importan cuan duro tratemos: el mundo sigue dando vueltas, así que ¡A darle hacia adelante y de buen modo!

Saludos... Los leo pronto

13 de marzo de 2009

"El elefante rosa del cuarto"

Hoy, mientras me dedicaba a pensar en algo grato tanto para escribir como para leer en este blog, mis ojos se toparon con un libro que descansa en mi librero y al momento supe que eso era lo que buscaba.

Me gusta mucho la lectura (al grado de haber tomado la decisión de estudiar Literatura como carrera profesional) y la historia de este libro en particular me llama la atención, a pesar de no haberlo leído aún.

Se trata de un volumen titulado “La última lección” (The last lecture, en su lengua original) escrito por Randy Pausch y Jeffrey Zaslow. Y sí, como el nombre del libro deja entrever, se trata de uno sobre la vida, los valores, los objetivos que nos planteamos y lo relacionado. He de decir que no es el género de libros que me suelen interesar, pero este es diferente. Bueno, relativamente.

De no haberle pedido a Mónica, la dueña de la librería donde lo compré, una recomendación de regalo para mi mamá, cuyo cumpleaños era al día siguiente, jamás lo hubiese levantado del estante.


La portada era llamativa, sobria. La información de la contraportada era intrigante. En ella se explica que muchos profesores de Estados Unidos dan pláticas tituladas “La última lección”, donde se les pide que se visualicen en sus últimos días de vida para poder reflexionar sobre las cosas que valen la pena para ellos. El caso es que, cuando a Randy Pausch, profesor de la Universidad de Carnegie Mellon, se le pidió dar su “Última Lección”, él no tuvo que imaginarse nada, puesto que él ya estaba viviendo sus últimos días plenos debido al cáncer, y así, su compendio de cosas remarcables en la vida, se traducen en el libro.

Sin embargo, lo curioso lo encontré mas tarde esa misma semana.

El regalo le fascinó a mi mamá. En verdad lo creo así, pues lo leyó en menos de cuatro días, algo no muy inusual en ella, y en seguida lo volvió a comenzar. Su explicación fue que le había gustado mucho, y que lo estaba releyendo porque había muchos pasajes que le habían gustado mucho. Score!! Me sentí complacido al ver que había sido un buen regalo, y ante su entusiasmo opté por colocarlo dentro de mi lista de libros por leer. Entonces, hojeándolo un poco más en los días posteriores a que se lo hubimos dado a mi mamá, me enteré de que ese libro estaba inspirado en una conferencia que había impartido Pausch, cautivando a muchísimas personas. Justamente el libro incluía un DVD con ese material. Mi curiosidad no podía ser mayor y sin retrasos lo vi.

En esa conferencia, que lleva el título de “Alcanzando tus sueños de la infancia”, aparece un Randy extremadamente alegre, optimista, lleno de vida. Su sentido del humor infalible. Uno no podría creer que en verdad se tratara de un ser que estaba consiente de los días que le quedaban. Claro, ese era uno de los puntos de la presentación.

Considero que es algo que vale la pena ver, ya sea por lo que nos enseña o por el simple hecho de ser testigos de su energía, dada su condición; y valla, en verdad siento que estamos privilegiados al poder oír el testimonio de una persona como Randy Pausch, que en vida se preocupó por dejar su huella antes del final, más para el bien ajeno que para su corta existencia. Y bueno, como ya pudieron deducir, Randy no se encuentra más con nosotros. Abandonó este mundo el pasado mes de julio (2008), pero en cierta manera, él ya hizo historia. Definitivamente leeré ese libro, y no veo por qué no recomendarlo. Por cierto, escuche mencionar hace algunos días que están corriendo e-mails con información o fragmentos de la conferencia, por lo que a lo mejor a algunos les pueda sonar conocido todo esto. De cualquier manera me tomaré la libertad de dejarles el video, y así ustedes podrán juzgar lo que opinan.
Y por último, me permito citar una frase que me encontré ayer, y de una u otra forma viene al caso.

“No duermas para descansar. Duerme para soñar, porque los sueños están para cumplirse” Walt Disney

No es del tipo de frases que le gustan a Doña Margara Francisca, pero me parece suficientemente buena. Les traeré más información para dar una conclusión propia a este tema en cuanto lea el libro. Buen día.
McSation.

¡Valla!..A pesar del micrófono

He estado tratando de encontrar un tópico que sea más o menos del agrado de varios, y al darme cuenta de que eso es algo, si no imposible, muy difícil de lograr, opto por escribir por algo que más bien yo disfrute. Si yo estoy bien, ustedes están bien, ¿cierto? Okay, pasemos al grano.

Primero que nada, para aquellos que no lo sabían, soy considerado por muchas personas (me incluyo) como cinéfilo, y como tal, me encanta hablar de películas. Ahora; ¿En qué me vaso para que un largometraje entre en mi clasificación de “bueno”? En realidad es algo muy sencillo: debe de producir en mí emociones y sentimientos al momento de verlo; debe jugar con las cuerdas que se extienden a lo largo de mi pecho, como en una guitarra. Bueno, eso es en gran porcentaje lo que graba en mi memoria una película, aunque también pongo atención a los efectos, diálogos, actuaciones, ambientación, etc. Para ponerlo de manera más clara, voy a tratar de exponer el ejemplo de una de las películas que recientemente he visto. ¿O quieren ustedes proponer una?
¿No? Bueno, yo escojo.

And the Oscar® goes to...

[REDOBLE]

…Valkyrie!

[APLAUSOS. PARTITURA DE VALKYRIE SONANDO]

El filme Valkyrie (Operación Valquiria, por su título en México), protagonizado por Tom Cruise, entra en mi categoría de buena película y por lo tanto digna de ser el centro de un escrito, porque me parece estar muy bien organizada y logró hacerme sentir rabia contra… bueno, las situaciones, a mi ver negativas, que expone. He de mencionar también que ese coraje se vio reflejado en que hacia el final de la película se me escaparon unas de cocodrilo. Y hasta ahí todo parece ser excelente en esa película; sin embargo, hay un pequeño detalle. ¡No lo es!

“¿Y eso por qué lo afirmas?” No sé si a ustedes les parecerá relevante, pero uno de mis comentarios hechos a los amigos que me acompañaron a verla fue: “Deberían darle un tiro a el editor o director de cámara de esta película.” Obviamente lo dije en sentido figurado, pues no apoyo la violencia en ninguna de sus formas (No asumo responsabilidad si algo les llega a pasar a los personajes citados, okay? Jajaja). Aquellos que ya vieron la película posiblemente sepan a dónde quiero llegar, pero para los que no, se trata de algo que me pareció inconcebible para tratarse de una producción de esa talla. Para no hacérselas larga (¿Más?) hablo del “Microphone Incident”, citándolo como lo encontré en varias páginas web.

Efectivamente, se trata de un incidente con el micrófono usado para rodar la película, ya saben, de esos que alguien sujeta desde afuera de la toma por sobre las cabezas de los actores. Pero no se dejen engañar por todos los sitios web (como los que yo encontré) que tratan de minimizar el asunto y lo presentan como algo imperceptible. ¡Patrañas! Créanme que no le daría importancia si hubiesen sido un par de escenas donde el micrófono es visible. Fueron demasiadas, regadas durante las cerca de dos horas que dura la película. Y para colmo se trata de las escenas que le dan más estructura a la historia, incluyendo los diálogos decisivos entre los personajes, así como (la que me pareció más descarada) un momento tenso en el que “Hitler” interactúa con Cruise. ¿Será posible que quien estuvo a cargo de cerciorarse que esos incidentes no ocurran no se haya dado cuenta? A mi ver eso es poco probable, pues si yo, que no estoy estudiado en eso, pude notarlo, con mayor razón todos los que participan en la post-producción. Por más que traté de encontrar algún fotograma de la película que lo probara, parece que la red se niega rotundamente a dar a conocer el asunto, pero en serio, no estoy loco. Por cierto: me aseguré que yo no estaba viendo micrófonos-fantasmas en la pantalla, ya que corroboré, o mejor dicho, hice notar a mis acompañantes que el micrófono parecía ser otro personaje en la historia… Aunque ahora me pregunto si sólo habrán dicho que sí lo veían para que me callara. Jajaja, no. No serían capaces.

“Entonces, ¿Es o no es una película que debería ver?” Yo opino que sí por razones que ya mencioné. De hecho sería interesante que, si ya la vieron, me dijeran que tan de acuerdo o desacuerdo están con mi opinión, dejando de lado lo del micrófono, claro. No creo que alguien aprecie la constante distracción que el aparato flotante representa. De cualquier manera, tengo que darle su mérito a la película, pues a pesar de eso, la recomiendo. ¡Buena puntuación para Valkyrie! [Aplausos]

No me considero un experto en cuanto a determinar si una película es o no mala, pero por lo menos mis recomendaciones son en su mayoría acertadas para las personas a quienes se dirigen. Estoy consiente de que no todos los gustos son iguales, y justamente hace pocos días me encontré con un familiar que me dijo que no le había gustado Valkyrie, debido a que el tema del Holocausto sigue siendo algo que, independientemente de ser histórico, es difícil de concebir. No porque no se lo crea, sino por que es algo un tanto duro el ver el alcance de la crueldad humana. Tal vez este filme sí lo muestre de manera cruda, pero no deja un mal sabor de boca.
Así que mi consejo es que no dejen de considerar esta opción dentro de su lista de películas para ver, y si la ven y no les gusta, no me hago responsable (Jajaja) No, en verdad véanla. Y como siempre, quedo esperando a saber qué opinan. Un placer entretenerlos un rato. Vuelvan pronto para discutir otras películas, acontecimientos, la vida de Brenda Esparsa, y demás.

McSation.