5 de mayo de 2009

Nunca juzgues un libro por su guión


En el año escolar que corrió desde el 2007 al 2008, mi último de bachillerato, me fue requerido escribir una mini "tesis" como condición para graduarme. El tema era libre, siempre y cuando estuviera bien fundamentado y el trabajo redactado en lo que se nos explicó como "un estilo digno de universidad". No podría decir si lo que logré se puede considerar como tal, pero la verdad es que me sentí satisfecho con lo que hice. ¡Ah! Claro. Mayor es mi orgullo porque la materia en que se nos requirió esto era Inglés, y como tal, la tesis fue escrita en ese idioma.
La calificación fue buena, tal ves más de lo que esperaba, pero he de decir que en verdad puse un gran esfuerzo en ello y al final me rindió el fruto necesario para sentirme motivado cada vez más. Aún conservo la copia original que entregué para ser calificada, que regresó a mis manos con una que otra pequeña anotación hecha por la maestra encargada del proyecto, Mrs. Rummins, y cada vez me convenzo más de que en gran medida ella me ayudó a tomar la decisión de estudiar letras inglesas. Pero bueno, esa es otra historia. Lo que pretendo en esta entrada es publicar mi trabajo.
Hace escasos diez minutos terminé de traducirlo al español, y así tal cual lo transcribo a continuación. El tema podran notarlo desde el título de la entrada, que es el propio elegido para la tesis, y si me conocen al menos un poco, sabrán porqué lo escogí. Sin más palabrería, he aquí mi "Senior Thesis":

Nunca juzgues un libro por su guión

El número de las novelas mejores vendidas que atrapan la atención de la amplia variedad de público por todo el mundo es enorme, lo cual proporciona la idea de convertir esas novelas en algo que sea más accesible para el resto del público; algo más que palabras. Considerando los intereses de las sociedades actuales, la manera más efectiva de hacer tal cambio es adaptando determinada historia en una película. Ese tipo de adaptación no es fácil de hacer, y si no se hace correctamente, un filme puede modificar el impacto que cierta novela de gran venta tiene sobre la sociedad.

Entre las posibles diferentes alteraciones infligidas en una novela y todo lo que engloba es obvio pensar que el autor es una de las personas inmediatamente afectadas. Una buena película puede causar que el autor gane una buena posición en el mundo literario, mientras que una mala película causa que la novela deje de ser comprada y en muchas de las ocasiones arrastra al autor al anonimato. La razón de eso es que un filme tiene influencia en la decisión de la gente para leer el texto original. Algunos miembros del público pierden su interés en el libro puesto que ya saben lo que sucede en la historia. Por otra parte, la gente que leyó la novela no queda muy complacida con los resultados. Principalmente eso se debe a que la idea de la historia es cambiada, lo que viene a ser el mayor problema en el proceso de adaptación.

Un mal guión de película basado en una novela de gran venta cambia la idea que el autor planeaba transmitir, y esa es la razón por la que mucha gente asegura que un filme nunca será tan bueno como un libro. Puede decirse que un mal guión es notorio en diferentes maneras, que van desde la estructura del filme hasta las ideas percibidas por el público. Es debido a esas posibilidades de errar que la literatura se resiste a los filmes. Las novelas, a diferencia de los filmes […] comunican toda su información a través de palabras. Las palabras expresan ideas (Seger 14). Por el uso de las palabras proporcionando ideas, los lectores de aquellas novelas crean en sus mentes el espacio, tiempo y todos aquellos elementos que no pueden crear usando las imágenes de una película, pues estas muestran lo que todos deben ver. Dentro de una novela el público puede encontrar diversas capas, lo que sirve no sólo en la forma de contar la historia, sino también al tratar de exponer una idea. Estos niveles de un libro podrían ser capturados en un filme, pero a este punto los guionistas encuentran uno de sus mayores obstáculos: el tiempo.

Los guionistas, al hacer su trabajo, deben de tener siempre en mente que el tiempo con que cuentan para presentar la historia es limitado, y si hacen un filme realmente largo el público se podría cansar durante el proceso de apreciarlo, teniendo como resultado malas críticas. Las buenas críticas son uno de los objetivos más importantes que una película pretende alcanzar. Por eso, los guionistas deben pensar en usar todas las herramientas que poseen para lograrlo. El problema aparece cuando una de esas herramientas incluye modificar la novela de tal manera que la trama se pierde. Es correcto que los guionistas deben ser creativos, pero en este caso ellos están trabajando dentro de un marco angosto, puesto que están adaptando una pieza de arte dentro de otra. No modificándola. Adaptándola. Ultimadamente, los filmes no pueden replicar la experiencia de leer, ni tampoco puede acabar siendo adaptado todo lo concerniente a la novela (Rosenbaum), pero lo que un filme puede hacer es, además de contar una historia, exponer la misma idea que la novela expone. Considerando la opinión de diversas personas quienes dieron sus respuestas por medio de una encuesta, lo que a un lector le gusta de una novela es que él o ella puede pensar con la mente del protagonista y reforzar la imaginación de un completamente nuevo y desconocido escenario por medio de algo tan simple como las palabras. Por supuesto, la mayoría de la gente concuerda en que siempre hay material que debe desecharse de la adaptación, pero lo que parece inconcebible es que los personajes sean cambiados. Por muy simple que parezca, el cambiar o incluso omitir a los personajes abre una grieta en la historia lo que es una manera fácil de guiar a la malinterpretación de la trama de la novela. Personajes que llevaban un considerable peso en el libro pueden quedar des-enfatizados (Seger 9), teniendo como consecuencia la erradicación de algunas tramas auxiliares que dan más complejidad e interés al libro. Algunos guionistas sí saben hacer omisiones en una manera tan sutil, que los lectores no quedan para nada des-complacidos. De hecho, pueden estar satisfechos con el resultado, si la acción de cambiar a los personajes ayudó a aclarar algún punto de la estructura de la novela. Pero el mundo sólo ha visto pocos guiones que se puedan considerar relativamente buenos a comparación de las novelas en que están basados.

Uno de las características más relevantes de un libro es la relación lector-novela que emerge de las páginas. Cuando un individuo termina de leer un libro, el lector lo posee. Este sentimiento aparece si alguien lee antes o después de ver la película. […] las películas requieren de observación; los libros requieren de participación y envolvimiento (Hoegg). Esa relación única da por supuesto un sentimiento único para cada persona. La historia expuesta en el libro y los personajes que están viviendo las situaciones en él transmiten sentimientos a cada lector. Los sentimientos de cada lector pueden variar pero la idea principal impulsada por el libro será siempre la misma para todos, puesto que la expresión de esa idea es el objetivo del autor de la novela. Los personajes también son visualizados de determinada manera, porque los lectores llegan a conocerlos en casi todos los niveles, o sea intelectual, moral, sentimental, y algunas veces físico, cuando las descripciones están bien establecidas. De acuerdo con Jim Butler, escritor y anterior crítico de cine, “al leer un libro, el público se forma ideas de cómo se ven los personajes, etc., y el actor elegido para la película puede no encajar para nada” (ctd. en Hoegg). Esto tiene un alto grado de importancia en la adaptación, porque la gente que está familiarizada con el personaje lo puede ver ahora con una cara diferente y, por lo tanto, de manera diferente a la que esperaban. Este es también otro de los puntos que ayudan a afirmar que las películas son menos flexibles y más manipuladoras; “el director establece las tomas, y la cámara se centra en un punto de vista. Los ojos de la audiencia son captados en cierta dirección” (Rosenbaum) y es aquí donde la imaginación del público entra en conflicto con la visualización de la historia.

Algo que puede ser identificado como uno de las razones que un guionista tendría para cambiar la historia que está tratando de adaptar, es que con cualquier adaptación, los escritores hojean la pieza original para dos cosas: carácter y argumento (Schelhardt 250). Así que, una vez que tienen este material identificado, el proceso de adaptación da inicio. Pero ni el carácter ni el argumento son lo mismo que la idea, y al apartarse de eso, el establecimiento de ambos —carácter y argumento¬— pierde el curso real de la novela y el resultado del filme difiere del propio del libro. Es cierto que arte no tiene una única definición real. Las obras de arte no pueden tener esto tampoco, así que la idea de percibir una obra de arte de manera determinada, diferente a la manera en que el resto de la gente la percibe es también correcta. Pero los guionistas no deberían simplemente limitarse a publicar su propia interpretación de una novela, porque con esa acción la audiencia se ve forzada a seguir la misma interpretación, y con seguridad que esta no podría ser la correcta o más exacta. Es aquí cuando una de las responsabilidades del guionista debe aparecer. Analizando todos los elementos de una novela, desde el contexto en el que fue escrita, al contexto en que ha sido leída, los guionistas deben encontrar la manera más precisa de contar la historia sin atropellar las ideas expresadas en ella, o al menos dejando una puerta abierta para que todos puedan formular su propia concepción de la historia. Claro, esa puerta debe también estar ahí para que la gente que ya adoptó una postura ante una novela pueda mantenerla y/o mejorarla. Otra manera de imprimir el mensaje correcto en una película es, cuando posible, que el guionista tenga comunicación con el autor de la novela y juntos pueden determinar si un libro va en una dirección o en otra. Después de todo, la historia es la creación del autor, por lo que él o ella sabe lo que la historia realmente significa. El libro ha sido publicado y el autor corre el riesgo de que nadie perciba lo que quiso decir en él, pero puede sin duda apoyar la idea del libro dando indirectas a la audiencia para que sean capaces de encontrar un significado relevante en la pieza.

Un actual y bien conocido ejemplo de un filme basado en un libro que tiene un cambio relevante en las ideas expuestas es “El Código DaVinci” de Dan Brown. La novela muestra todos los puntos históricos que construyen el argumento e idea de la misma, mientras que en la película estos temas están ahí sólo para darle interés al filme. Sean o no las ideas expresadas en la novela realmente adoptadas por Dan Brown es algo que solamente él puede decir, pero es sabido para todos que esas ideas han sido muy controversiales en la sociedad. A este nivel, el hecho de que las novelas tienen un impacto sobre los lectores viene a ser real, y esta particular novela-filme es un buen ejemplo para demostrar que adaptar un libro tiene buenos y malos puntos. La realización de esa película trajo incluso más fama a la historia, lo que indudablemente representó más ganancias para Dan Brown. Pero fama no es sinónimo de admiración. El trabajo de Brown ha sido vetado en algunas partes del mundo, y justamente, eso es porque en la película las ideas que la novela muestra están enfatizadas de tal manera que parecen atacar a determinado grupo. El filme transmite el punto de vista del guionista, y con eso la gente percibe que eso es lo que es real, aunque sea sólo por un momento, porque ese es el punto de cualquier película. La controversia viene cuando las ideas coliden y la película no parece clarificarlas.

El guionismo siempre ha requerido ayuda de las novelas exitosas, y en su mayoría los resultados han sido los mismos. Las novelas bestsellers son complejas por sí mismas, lo que no puede ser mostrado en sólo dos horas o lo aproximando de película, y por lo tanto la audiencia debe aceptar que las filmes siempre serán de menor calidad que las novelas de las cuales están adaptados (Hollands). El guionismo es un trabajo muy complicado, lleno de responsabilidades, y cuando se trata de hacer un cambio de una obra de arte a otra, los guionistas siempre deben tener en cuenta que el argumento no siempre va aunado a la idea, y por eso, si la novela no es adaptada correctamente, la idea se puede perder entre una escena y otra, así como en la novela se puede perder entre las líneas. Se espera que los libros permanezcan por siempre como un legado de la vida humana. Tal vez también las películas. Hasta ahora, no ha habido una prueba de que es posible para los filmes remplazar a los libros. Mientras la sociedad evoluciona, las necesidades y formas de entretenimiento evolucionan también. Quizás, cuando el guionismo se dé cuenta y use todas las herramientas para imprimir más que historias en movimiento, habrá un tiempo en que las películas estén en un estante muy cerca a todas esas novelas clásicas. Quizás, ese estante podría estar un poco más arriba de lo que las sociedades actuales jamás imaginarán.


Trabajos Citados

*Brown, Dan. The DaVinci Code. New York: Random House, 2003.

*Hoegg, Nicole. “Books Are Often Better Than the Film Versions.” The Battalion (2005): 12 pars. 20 July 2005 .

*Hollands, Neil. “Adaptation of Novels Into Film- a Comprehensive New Framework for Media Consumers And Those Who Serve Them.” School of Information and Library Science of the University of North Carolina April 2002 .

*Rosenbaum, Thane. “Yeah, But the Book is Better.” Forward Newspaper 31 December 2005.

*Schellhardt, Laura. Screenwriting for Dummies. New York: Wiley Publishing, Inc., 2003.

*Seger, Linda. The Art of Adaptation: Turning Fact and Fiction Into Film. New York: Henry Holt and Company, 1992

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